• 09 09UTC febrero 09UTC 2015

La doma natural se inicia con el estudio del comportamiento del caballo en su estado natural, se basa en la etología equina, apoyada por la teoría del aprendizaje y la neurociencia.

Entendemos por  doma natural  la aplicación del entendimiento del comportamiento natural del caballo a su manejo, doma y mantenimiento.

El caballo…

Durante su larga existencia (sesenta millones de años), el caballo ha tenido que evolucionar tanto psicológica como físicamente para adaptarse a su nueva forma de vida.

Respetamos los instintos, las capacidades y las limitaciones del caballo.

Es herbívoro. Se alimenta de pastos no ricos con mucha fibra, de plantas medicinales, arbustos y árboles. Su sistema digestivo, con un estómago pequeño, está adaptado para ingerir alimentos constantemente. Su carne es muy sabrosa y muy apreciada por los depredadores.

La vigilancia continua de sus depredadores es imposible sin compañía, ya que así pueden avisar del peligro. Por eso, el caballo se siente inseguro cuando está sólo. Busca compañía de confianza y con quien sentirse seguro. Se hermana muy fuertemente con sus amigos, incluso con aquellos humanos en quienes confía, buscando su apoyo cuando se siente inseguro.

Se siente vulnerable cuando está sólo. Por ello le mostramos que puede confiar en nosotros.

Su única defensa fiable es la huida, por eso su libertad es importante, y también la seguridad de sus manos y pies. No le gusta estar encerrado ni agarrado fuertemente.

Teme estar sujetado o atrapado, por eso trabajamos con el caballo suelto.

Cuando huyen, los caballos se agrupan y se coordinan en su huida para confundir al depredador. La sincronización de sus movimientos es tan importante que lo practican en sus juegos y cuando se mueven de un sitio a otro.

Se sincronizan con sus compañeros y le enseñamos que coordinarse con nosotros es seguro y agradable. Sincronizarse forma parte de su naturaleza.

ERDIKOA

Como herbívoro no es un animal de ataque, aunque se defiende cuando se siente atacado y no puede huir.

Nunca castigamos las reacciones de defensa o miedo, porque dan lugar a resabios.

Son altamente comunicativos, utilizan mucho el lenguaje corporal. Es muy importante controlar nuestro lenguaje corporal para que nunca puedan percibirnos como algo peligroso. Observamos sus señales de tensión (boca apretada, cabeza levantada) y de relajación (movimientos de la boca, cuerpo relajado).

Como animal de pastos amplios, no conoce los conceptos de autoridad ni de obediencia, pero es capaz de aprender a responder perfectamente a las ayudas que le enseñamos.

Siempre busca la seguridad y vivir en paz. Le gusta sentirse ágil y capaz de escapar de los depredadores.

Su cerebro revela que, comparado al del ser humano, su comportamiento está dirigido por sus pautas genéticas, sus emociones y sus aprendizajes. Tiene poca capacidad de racionalizar, nada de imaginar, ningún concepto del futuro, no planifica. Vive el momento, con recuerdos de lo bueno y de lo malo que ha vivido.

Tiene miedo de las cosas desconocidas. Por ello, le damos su tiempo para que las examine, las introducimos poco a poco, y si vemos que tiene miedo, le tranquilizamos hasta que las acepta voluntariamente. Nunca le forzamos.

Le enseñamos premiando sus buenas respuestas. Si no hace lo que queremos, seguimos pidiendo hasta que lo haga. No utilizamos el castigo, que provoca su huida, excepto cuando actúa de manera antisocial.

En la domesticación, es fácil que la gente le mantenga en condiciones inadecuadas, con comida rica en alimentos concentrados, separada por muchas horas de ayuno, aislado y sin libertad. En estas condiciones es fácil que sufra de estrés psicológico, que se revela en trastornos de comportamiento, alteraciones de la fertilidad, descenso de la resistencia a infecciones, dificultad de aprendizaje y diferentes estereotipos de comportamiento anómalo.

Tienen diferentes personalidades. Todos, yeguas, potros y sementales, tienen su función en el grupo. Debemos conocerlos y entenderlos y emplear la forma más fácil y adecuada para enseñarles nuevas cosas.

Queremos que el caballo nos comprenda, que coopere con nosotros, que tenga una vida feliz. Facilitémosle la vida. Está en nuestras manos.

CALMA  ·  CONFIANZA  ·  COMUNICACIÓN  ·  COORDINACIÓN